¿Qué debemos tener en cuenta antes de invertir en una vivienda?

El mercado inmobiliario vuelve a estar en alza después de que la crisis fuese uno de los desencadenantes de su caída. Durante este último año se han vendido más de 558.000 viviendas libres, superando las 510.000 viviendas vendidas en el  año 2017, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Fomento.

 

En estos últimos meses son muchos los que han fijado como objetivo adquirir una vivienda, no solo como su primera compra, sino como una inversión. Según los datos ofrecidos por el Banco de España, un 40% de la población opta por invertir en vivienda, suponiendo esta inversión una rentabilidad bruta media anual del 4,4% en caso de alquilar dicha vivienda.

 
Antes de realizar la compra, es muy importante comprobar que la inversión vaya a ser rentable, para ello debemos tener en cuenta varios aspectos:
 

 

Analizar el entorno de la vivienda

Antes de decidir el inmueble en el que vamos a invertir es importante visitar el vecindario y el entorno para saber si se ajusta a nuestras necesidades con los servicios disponibles que disponga a su alrededor. Debemos tener en cuenta que el 70% de la población español vive en zonas urbanas

 

Por ello, todo lo que rodea a la vivienda va a aportar un valor extra. Tener cerca instalaciones como transporte público, parques y polideportivos, o servicios como colegios y supermercados son necesidades básicas y tenerlas alrededor hará que el valor del inmueble aumente. Si no tenemos en cuenta estos detalles, puede que la inversión no sea tan rentable como deseamos. 
 

 

Contabilizar los gastos

Debemos tener claro todos esos gastos que nos va a acarrear esta compra antes de firmar un contrato o acuerdo, Entre los gastos más comunes se encuentran el IVA, el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, el notario, el registro o la propia hipoteca, por ejemplo.

 

Dependiendo de la vivienda y de la ciudad o Comunidad en la que se encuentre, estos gastos pueden variar. El País Vasco es la Comunidad en la que se registra un menor desembolso, aproximadamente un 8% del precio del inmueble, mientras que Cataluña o Galicia se encuentran con un desembolso del 15% del valor. Para calcular la rentabilidad de la vivienda es primordial conocer cada uno de los gastos que podamos tener,  ya que a veces no tener en cuenta ciertos costes puede suponer tener sorpresas que hagan que la compra no sea tan rentable como se esperaba.
 

 

Tipo de vivienda

Tenemos que tener en cuenta en qué estado se encuentra la vivienda a comprar. No será lo mismo comprar una vivienda de segunda mano que adquirir una de obra totalmente nueva. La fluctuación de precios en este sector lo hacen a menor velocidad. De hecho, aunque la compra sobre plano a veces pueda parecer una compra arriesgada, es la opción que más rentabilidad nos va a ofrecer a la hora de comprar.

 

Esta tipología de vivienda es una inversión a futuro, ya que las fluctuaciones pueden llegar a hacer que el valor de la vivienda aumente un 15% con respecto al precio de compra, pudiendo vender después a un precio más caro de lo que se ha comprado, por lo que nos aportaría esa rentabilidad buscada.
 

 

Tipo de hipoteca

Actualmente, podemos optar a diferentes tipos de hipotecas. Probablemente nos surgirá la duda de cuál será la más adecuada y, por ello, hay que analizar detenidamente las condiciones antes de firmar.

 

Entre las más solicitadas se encuentran las hipotecas de tipo variables y las de tipo fijo. En las variables los tipos de interés suelen ser inferiores y pueden bajar y reducir tu cuota en el momento de la revisión, pero también existe el riesgo de que tu cuota aumente con la subida de los tipos de interés, por lo que esto puede suponer un riesgo. El tipo de interés a pagar suele actualizarse habitualmente cada seis meses tomando el último valor del euríbor, si sube también lo hará la cuota a pagar y viceversa.

 

Por otro lado, en las hipotecas fijas la cuota se mantiene estable durante toda la vida del préstamo, por lo que aporta una mayor seguridad y tranquilidad ante posibles subidas elevadas el euríbor. Sin embargo, el tipo de interés con el que se suele fijar suele ser más elevado que en una hipoteca variable y el plazo máximo al que se puede contratar la hipoteca es menor.


 

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