¿Cómo elegir una hipoteca?

Elegir hipoteca

Uno de los pasos más importantes en la compra de una vivienda es la obtención del préstamo hipotecario. Es una decisión que va a tener un impacto en nuestra vida durante muchos años y que no podemos tomarnos a la ligera. Es crucial investigar, consultar, comparar, planificar y resolver todas las dudas que puedan surgir.


Se trata de un proceso complejo, que conlleva tiempo y muchas gestiones y que puede incluso resultar agobiante. Por eso, desde Loiola queremos facilitar al máximo la compra de tu nueva vivienda con algunos consejos.


Investiga y compara

El primer paso es conocer detalladamente tu situación.Si dispones de toda la información y documentación de antemano, agilizarás mucho el proceso de investigación y los trámites posteriores. Analiza tu situación financiera, los ahorros de los que dispones y tu capacidad de efectuar los pagos a largo plazo.

En este punto, lo normal es no tener los conocimientos financieros y legales ni el tiempo necesarios para realizar todos los trámites por nuestra cuenta, por lo que lo más conveniente suele ser contar con profesionales que nos aconsejen y gestionen el proceso. En Loiola te acompañamos y asesoramos para encontrar la hipoteca que mejor se adapte a tus necesidades.

Además de las condiciones del préstamo, también conviene comparar las entidades bancarias, su transparencia, su atención al cliente y las medidas que toman ante situaciones de impago.

Condiciones y cláusulas

En líneas generales, estos son los puntos clave que deberás valorar para elegir una hipoteca:

  • Tipo de interés: las hipotecas a tipo fijo te garantizan pagar todos los meses la misma cuota, pero las hipotecas a tipo variable pueden hacer que te beneficies en tiempos en los que el euríbor esté bajo, pero que pagues más si está alto. Lo mejor es consultar con profesionales ajenos a la entidad bancaria qué es más conveniente en tu caso.
  • Avales: si el banco nos exige un avalista o hipotecar otra vivienda, habrá que sopesar la situación. El avalista puede poner en riesgo todo su patrimonio presente y futuro, por lo que las consecuencias pueden ser muy graves.
  • Plazos y cuotas: se recomienda que la cuota mensual no supere el 40% de tus ingresos. Incluso aunque el banco te conceda un préstamo a un plazo más corto con mensualidades más altas, hay que pensar en gastos imprevistos o en cambios en tu situación laboral.
  • Sistema de amortización: de él dependerá el modo de devolución del préstamo y en cierta medida el cálculo de los intereses, por lo que puedes acabar pagando más o menos dependiendo del sistema.
  • Productos extra: en ocasiones el banco puede ofrecer un interés más bajo por contratar otros productos, como una cuenta nómina, una tarjeta de crédito o un seguro del hogar. Hay que sopesar si a la larga nos sale más caro contratar todos estos “extras” que pagar un interés más elevado.
  • Cláusulas peligrosas: las cláusulas de imputación de pagos permiten que el banco decida el orden en el que se pagan los préstamos que tengas con la entidad (un problema en caso de no tener suficientes ingresos para pagarlos todos); también podría incluir cláusulas que le permitan utilizar dinero de una cuenta con saldo positivo para pagar el préstamo de manera automática, de nuevo conflictivo si necesitamos el dinero por algún imprevisto.

En la notaría a la que acudas para firmar el préstamo te explicarán en detalle y sin coste adicional la documentación que vas a firmar. Por eso es importante que elijas el notario personalmente (todos van a cobrar lo mismo, puesto que las tasas y honorarios están regulados) y que toda la documentación que vayas a firmar con el banco pase por la notaría. Tienes el derecho de revisar el borrador tres días antes de la firma y lo más recomendable es que plantees todas las posibles dudas en ese momento.


Ya he firmado, ¿ahora qué?

¡Es el momento de construir tu proyecto de vida! Y en ese proceso el ahorro es una parte clave. En ocasiones se considera el ahorro como la cantidad restante tras descontar todos los gastos, pero también se puede plantear como parte de la gestión de tus ingresos. Si te decantas por esta última opción, escoge un porcentaje de tus ingresos que destinarás a establecer tus ahorros, normalmente alrededor del 10%, y no dediques esa cantidad a ningún otro gasto mensual.

Una vez tengas un buen “colchón”, recuerda que el préstamo se puede amortizar total o parcialmente de forma anticipada. Según tus necesidades, puedes reducir el plazo de duración, para disminuir los intereses, o bien reducir el importe de las mensualidades para pagar de forma más cómoda.


En Loiola no sólo construimos viviendas adaptadas a nuestros clientes, sino que también te asesoramos para encontrar la hipoteca que mejor se ajusta a tus necesidades. Consulta nuestras promociones y no dudes en contactar con nosotros si quieres más información.

Cómo sacarle el máximo partido a tu hogar este oto...
¿Cuál es el mejor sistema de calefacción para el h...
900 102 220